
Este rincón del sureste mexicano combina los ingredientes más frescos de la región con técnicas ancestrales que han pasado de generación en generación.
Entre los ingredientes que forman la base de su cocina están el maíz, los frijoles y el chile, fundamentales en la dieta maya desde hace miles de años. Sin embargo, lo que hace única a la cocina quintanarroense es su capacidad para integrar influencias caribeñas y tropicales, creando un abanico de sabores exóticos.
Imagina un ceviche de caracol estilo Chetumal, fresco y lleno de vida marina, o un pescado Tikin-Xic, cocinado al carbón con un adobo de achiote que realza su sabor. Y no olvidemos los camarones al curry, una muestra del intercambio cultural entre la península y los sabores caribeños.
Las frutas tropicales de Quintana Roo también tienen un papel protagónico: el dulzor del mamey, la acidez refrescante de la guanábana, y la exótica pitahaya no solo son un deleite al paladar, sino también parte de la identidad local.
Para cerrar con broche de oro, el balché, una bebida ceremonial elaborada con miel y la corteza del árbol del mismo nombre, nos conecta con las raíces mayas, recordándonos que en cada sorbo se encuentra un pedacito de historia.